miércoles, 18 de junio de 2014

Todos somos igualmente únicos, y el mercado lo sabe.


El Long Tail es un término utilizado para describir esas secciones de una distribución que quedan "por detrás" del gran pico de máxima popularidad pero que, aun así, existen. En 2004, Chris Anderson popularizó el término al referirse a empresas como Apple, Amazon o Yahoo como usuarias de este tipo de distribución, aplicándola a las finanzas. Y es que el término long tail puede aplicarse a todo tipo de distribuciones estadísticas: desde números demográficos hasta nichos de mercado.
Se basa en el principio de Pareto, conocido como la Distribución Pareto. Este ingeniero y economista italiano describió un principio por el cual era posible averiguar, en un principio, la localización y distribución de bienes entre la población. Con su teorema, señalaba que el 80% de los bienes de X población era propiedad de sólo un 20% de esa misma población, mientras que el 20% restante de los bienes se distribuía entre el otro 80% de la población. Eso generaba un gráfico parecido a este:



El término long tail  se refiere a esa larga cola que vemos en la imagen detrás del pico más alto del gráfico. El principio Pareto se aplicó, no mucho tiempo después, a muchos otros campos que no estaban estrictamente relacionados al de su origen. Se ha probado que esta distribución se repite en casi todos aquellos sistemas que funcionen según una conexión preferencial (el mercado, la distribución demográfica de la población...) o en procesos naturales (los incendios forestales, el tamaño de meteoritos...). En el mercado, el long tail se aplica cuando en lugar de fabricar a gran escala un sólo ítem popular, fabricamos a pequeña escala muchos ítems de popularidad baja, satisfaciendo así a un gran número de personas que, aunque segmentadas en pequeñas partículas según sus gustos, juntas suman un gran número de posibles consumidores. El método ha probado ser tan beneficiario como el de dedicarse por completo a un único ítem popular, o incluso más. En comunicación, aquellos que han sabido aprovechar los medios considerados long tail, que incluyen todas las fracciones de Internet y otros medios especializados, han logrado una mayor conexión con el target y, en algunos casos, el mismo índice de notoriedad que aquellos que utilizan el medio que se situaría en el pico del gráfico (televisión, sobre todo).
Saber dedicarse, en fin, a las masas segmentadas es algo que sólo puede generar beneficios a largo plazo. Porque todo puede adaptarse al mercado, por muy único que sea. Y el mercado lo sabe.

SEO: Seen Even Overseas.


No, no quiere decir eso, pero casi. SEO son las siglas correspondientes a Search Engine Optimization, que traducidas al castellano sería algo como "optimización del motor de búsqueda". SEO es otro de los grandes métodos de márketing on-line de los últimos tiempos. Básicamente, un buen trabajo en SEO pone tu página web entre los primeros puestos de los resultados de búsqueda en cualquier buscador o en los buscadores que tú elijas. Hay que tener en cuenta que gran parte de los usuarios de los buscadores nunca pasarán a la segunda página del buscador. Quieren resultados inmediatos, no exploraciones exhaustivas. Si tu web está en esa segunda página, seguramente no la verán jamás y, por tanto, no entrarán en ella. Aquellas páginas que estén en primeras posiciones serán las más visitadas. El SEO, por tanto, garantiza casi al 100% que los usuarios entren en tu web.
Pero ¿cómo se ganan posiciones en el ránking de búsqueda? En su libro The UnFair Advantage Book on Winning the Search Engine Wars, Mahaney nos explica que ha habido una gran evolución de la técnica desde que empezaron a aparecer los primeros search engines hasta la irrupción de Google. Antes de que este buscador prácticamente monopolizara las búsquedas del planeta, los primeros buscadores basaban el posicionamiento de las webs en las conocidas keywords. Las páginas que querían estar entre las primeras posiciones debían incluir esas keywords en su contenido. Muchas veces, los programadores incluían párrafos de texto con las palabras escogidas que luego fusionaban con el color de fondo de la página para engañar a los buscadores. Cuando lo importante fueron los links, tres cuartos de lo mismo. Todas estas técnicas (no muy honestas) se conocen ahora como Black Hat SEOs.
Pero con la llegada de Google, las keywords dejaron de ser el único método de posicionamiento. Google aseguró que el uso de este tipo de técnicas descartaba automáticamente a la página que las usaba como candidata a las primeras posiciones. No aseguraban una búsqueda eficiente, así que daba mal nombre a Google, y eso no podía ser. Como máximo buscador, Google tiene en sus manos el poder de juzgar, ajusticiar y ejecutar o absolver cualquier página que desee. Así que el mejor consejo que podría darse para realizar un SEO eficaz hoy en día, sería "haz lo que Google quiere que hagas". Y ¿qué busca el todopoderoso Google?
            1)  Hyperlinks que lleven a tu site desde otros sites
            2) La reputación de tu web, y de todas las que dirigen a ella
            3) La experiencia que eres capaz de brindar a tus usuarios, tanto de móvil como de ordenador.
            4) Cómo de rápido se carga tu página (nada de flash)
Finalmente, Google añadió las búsquedas personalizadas. Tus hábitos, tu localización y tus búsquedas más recientes determinan qué va a aparecer en las primeras posiciones para garantizar el éxito y la eficiencia de la expedición. Estarán en los primeros puestos aquellas páginas que más puedan interesarte según su contenido y el objetivo de tu búsqueda.

martes, 17 de junio de 2014

Re-marketing, o la señal del universo que te indica que lo compres.


Hubo una época, he de admitir, durante la cual el re-marketing era, para mí, una señal divina del cielo que me decía que tenía que comprar aquello que había mirado en la página de Zara una hora antes. Yo miraba un vestido, pensaba que era bonito,  miraba el precio, pensaba que en otra vida si acaso, y un rato después el mismo vestido me aparecía en la barra lateral del newsfeed de Facebook. Sé que es confesar algo no muy digno, pero pasó un tiempo largo hasta que se me ocurrió que tal vez, y sólo tal vez, no fuera casualidad. Entonces descubrí el re-marketing. Es sencillo: el usuario entra en tu página web, mira (o no) tus productos, y poco después va a otra site a mirar otra cosa, sin completar el proceso para el que tu web ha sido preparada (comprar, inscribirse...). Pero gracias al maravilloso invento de las cookies, tu página web "sigue" al usuario hasta la siguiente página, y pone allí mismo un anuncio de lo que hacía sólo un momento estaba mirando, pero que no ha comprado. Esto aumenta el impacto entre los usuarios en un 50%. Otro de los inventos de Google Adwords. Y, como todos, funciona extremadamente bien. Hay que tener en cuenta que este estilo de márketing dirige el anuncio directamente  a un público que seguro está interesado en lo que anuncias. Hablas directamente con tu target. Es la Meca de la post-publicidad segmentada. Bien aprovechado, el re-marketing puede ser incluso más provechoso que un anuncio que, por mucho público que tenga, no se dirige al público que le toca.